Royet, H., Gutiérrez, A. y Trujillo, E.
Revista Actividad Física y Ciencias Año 2026, vol. 18, Nº1. Primer semestre / enero – julio
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la repetición y las preguntas de respuesta precisa, cuyo único fin era comprobar y consolidar la
información adquirida.
En la actualidad, resulta fundamental proporcionar una atención integral que incluya lo
biológico, psicológico y social, combinada con estrategias lúdicas y la interacción, la colaboración
y el trabajo colaborativo. Esto conlleva, aprendizajes sean significativos para el estudiante,
buscando mejorar su conducta y facilitando que pongan en práctica lo aprendido en el futuro, tanto
a corto, mediano como a largo plazo. En todo caso, lo lúdico-social como estrategia de enseñanza
buscan integrar el juego como elemento lúdico, la interacción entre pares como componente social
y las actividades cooperativas para optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje y lograr
objetivos de conocimiento específicos. Estas estrategias operan bajo la premisa de que el
aprendizaje es más significativo, motivador y duradero cuando se experimenta en un ambiente de
disfrute, desafío y colaboración.
Por esto, el enfoque lúdico-social transforma el juego en una estrategia de enseñanza que
es, fundamentalmente, un proceso de descubrimiento. Esta metodología acentúa la competencia
intelectual, pues alienta a los estudiantes a inventar sus propias reglas y estrategias, estimulando
así su atención, su dinámica y su capacidad para gestionar el cambio. Por ello, Mejías (2013)
destaca los múltiples beneficios del juego como estrategia pedagógica, los cuales impactan el
desarrollo del estudiante desde diversas perspectivas. Desde el punto de vista psicológico, las
actividades lúdicas son fundamentales para el desarrollo de la personalidad, ya que fomentan la
espontaneidad, la creatividad y, crucialmente, el control emocional, entrenando a los estudiantes a
asumir tanto el éxito como el fracaso con adaptabilidad.
En cuanto a los aspectos pedagógicos, el juego potencia el éxito al desdramatizar los
errores, que son vistos como eslabones necesarios para el aprendizaje. La metodología lúdica
facilita la motivación y la implicación del alumno, pues los objetivos se consiguen en un tiempo
corto y se logra la repetición necesaria para subsanar fallos, construyendo una mayor confianza en
sí mismo. Al respecto, Páez, et al. (2024) manifiestan que el componente lúdico del juego es
esencial para captar y mantener la atención de los estudiantes. Sostienen que la diversión inherente
a los juegos educativos transforma el aprendizaje en una experiencia que es agradable y deseable.
Los autores citados, coinciden en que la dimensión lúdica inherente a los juegos desempeña
un papel fundamental a la hora de captar y, lo que es aún más importante, mantener la atención de
los estudiantes a lo largo del proceso de aprendizaje. Esta característica esencial del juego tiene el
poder de transformar la tradicional experiencia educativa en una vivencia mucho más agradable,
atractiva y, sobre todo, deseable para los alumnos. Al incorporar elementos lúdicos, se logra que
el aprendizaje deje de ser percibido como una obligación tediosa y se convierta en una actividad
que genera interés, motivación y una participación activa por parte de los estudiantes, facilitando
así la asimilación de conocimientos en las matemáticas de una manera más efectiva y placentera.
También, desde la perspectiva de Valles, et al. (2025), tras confirmar la presencia explícita
e implícita del pensamiento lógico-matemático en el currículo de educación básica, resaltaron que