Vol. 66 (108), 2026, pp. 29-44 -Primer semestre / enero-junio
ISSN-L 0459-1283 e-ISSN - 2791-1179
Depósito legal: pp. 195202DF47
Artículo
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Los diccionarios escondidos: mínima teoría
Recibido: 18/02/2026 Aceptado: 15/03/2026
Resumen
Este ensayo desarrolla una reflexión teórica sobre los diccionarios escondidos, entendidos
como repertorios léxicos implícitos que aparecen en obras literarias, históricas o científicas
sin haber sido concebidos formalmente como diccionarios. Estas producciones, integradas
en los llamados pequeños dominios lexicográficos, revelan prácticas descriptivas y criterios
de organización que permiten ampliar el campo de la lexicografía más allá de los repertorios
tradicionales. Se sostiene que dichos dominios contienen información clave para comprender
las relaciones entre lenguaje, pensamiento y realidad, así como para reconstruir la historia de
la disciplina. A través de ejemplos como el glosario presente en la obra de Mario Briceño
Iragorry, se muestra cómo estos registros contribuyen a documentar el léxico y a interpretar
los imaginarios culturales inscritos en los textos. Finalmente, se sugiere integrar estos
repertorios al estudio historiográfico de la lexicografía hispánica.
Palabras clave: diccionarios escondidos, pequeños dominios lexicográficos,
imaginarios culturales, lexicografía hispánica
Francisco Javier Pérez
Lexicógrafo, historiador de la lingüística y ensayista de
temas literarios. Licenciado en Letras, magíster y doctor en
Historia por la Universidad Católica Andrés Bello, de la
que se jubiló en 2015 como profesor titular y en la que
dictó las tedras de teoría literaria, morfosintaxis del
español, historia de la lingüística y lingüística de la
publicidad. En la Universidad Metropolitana, en Caracas,
fue durante diez años profesor en el Departamento de
Humanidades. Desde el 25 de noviembre de 2015 es el
secretario general de la ASALE. Desarrolla gracias a esto
una amplia tarea de seguimiento de los distintos proyectos
panhispánicos de la ASALE, concebidos para la
descripción del español general e hispanoamericano,
particularmente en el Diccionario fraseológico
panhispánico, del que es su director adjunto, y en la
coordinación del Diccionario de americanismos.
franciscojavierperezh@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-9541-6863
Asociación de Academias de la Lengua Española
Academia Venezolana de la Lengua
Universidad Católica Andrés Bello
Caracas, Venezuela
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Hidden dictionaries: A brief theory
Abstract
This essay offers a theoretical reflection on hidden dictionaries, defined as implicit lexical
repertoires present in literary, historical, or scientific works that have not been formally
compiled as dictionaries. These hidden dictionaries, considered small lexicographic domains,
display unique descriptive practices and organizational structures, showing how
lexicography encompasses more than just traditional dictionaries. We sustain that such
domains provide crucial insights into the connections among language, thought, and reality,
and aid in reconstructing the field’s history. For instance, the glossary in Mario Briceño
Iragorry’s work illustrates how these records document vocabulary and reveal the cultural
imaginaries embedded in texts. Finally, we suggest integrating these repertoires into the
historiographical study of Hispanic lexicography.
Keywords: hidden dictionaries, small lexicographic domains, cultural imaginaries,
hispanic lexicography
Les dictionnaires cachés: une théorie succincte
Résumé
Cet essai propose une flexion théorique sur les dictionnaires cachés, compris comme des
répertoires lexicaux implicites qui apparaissent dans des œuvres littéraires, historiques ou
scientifiques sans avoir été formellement conçus comme des dictionnaires. Ces productions,
intégrées dans ce qu’on appelle les petits domaines lexicographiques, révèlent des pratiques
descriptives et des critères d’organisation qui permettent d’élargir le champ de la
lexicographie au-de des répertoires traditionnels. Il est soutenu que ces domaines
contiennent des informations clés pour comprendre les relations entre langage, pensée et
réalité, ainsi que pour reconstruire l’histoire de la discipline. À travers des exemples tels que
le glossaire présent dans l’œuvre de Mario Briceño Iragorry, on montre comment ces
registres contribuent à documenter le lexique et à interpréter les imaginaires culturels inscrits
dans les textes. Enfin, il est suggéré d'intégrer ces répertoires à l'étude historiographique de
la lexicographie hispanique.
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Mots-clés: dictionnaires cachés, petits domaines lexicographiques, imaginaires
culturels, lexicographie hispanique
Dizionari nascosti: una teoria minimale
Riassunto
Questo articolo sviluppa una riflessione teorica sui dizionari nascosti, interpretati come
repertori lessicali impliciti presenti in opere letterarie, storiche o scientifiche senza essere
stati formalmente concepiti come dizionari. Queste produzioni, integrate in quelli che sono
definiti piccoli domini lessicografici, rivelano pratiche descrittive e criteri organizzativi che
ci permettono di ampliare il campo della lessicografia al di dei repertori tradizionali.
Sostiene che questi domini contengano informazioni chiave per comprendere le relazioni tra
linguaggio, pensiero e realtà, allo stesso modo, per ricostruire la storia della disciplina.
Attraverso esempi come il glossario presente nell'opera di Mario Briceño Iragorry, mostra
come questi documenti contribuiscono a documentare il lessico e a interpretare gli
immaginari culturali inscritti nei testi. Infine, suggerisce di integrare questi repertori nello
studio storiografico della lessicografia ispanica.
Parole chiavi: dizionari nascosti, piccoli domini lessicografici, immaginari culturali,
lessicografia ispanica
Dicionários ocultos: Uma breve introdução teórica
Resumo
Este ensaio desenvolve uma reflexão teórica sobre dicionários ocultos, entendidos como
repertórios lexicais implícitos que aparecem em obras literárias, históricas ou científicas sem
terem sido formalmente concebidos como dicionários. Essas produções, integradas nos
chamados pequenos domínios lexicográficos, revelam práticas descritivas e critérios de
organização que permitem ampliar o campo da lexicografia para além dos repertórios
tradicionais. Afirma-se que tais domínios contêm informações essenciais para compreender
as relações entre linguagem, pensamento e realidade, bem como para reconstruir a história
da disciplina. Por meio de exemplos como o glossário presente na obra de Mario Briceño
Iragorry, mostra-se como esses registros contribuem para documentar o léxico e interpretar
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os imaginários culturais inscritos nos textos. Finalmente, sugere-se integrar esses
repertórios ao estudo historiográfico da lexicografia hispânica.
Palavras-chave: dicionários ocultos, pequenos domínios lexicológicos, imaginários
culturais, lexicografia hispânica
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Los otros diccionarios
Tradicionalmente se ha querido ver el diccionario como aquel libro que reúne un
inmenso caudal de unidades léxicas de una lengua específica y del que aporta diversas
informaciones sobre las palabras. Así, se ha entendido que un diccionario recopila el léxico
para ofrecer el significado de palabras que, se piensa, usamos solo para comunicarnos. Sin
duda el diccionario responde sustantivamente a una necesidad de comunicación,
comprensión y producción de mensajes. Sin embargo, ni la lengua es solo comunicación, ni
los diccionarios que la describen pretenden solamente dar de ella una imagen semántica
simple. El diccionario es algo más que eso.
Algunos principios lingüísticos establecen la interconexión que existe entre el
lenguaje, el pensamiento y la realidad. De estos tres factores, sefundamental el lenguaje
por su capacidad para modificar la realidad y la manera como la comprendemos, tanto como
por su intervención en los procesos para la construcción de la realidad; la lengua como
imagen de imágenes y como fragua de imaginarios. En paridad con estos señalamientos, los
diccionarios abren caminos para comprender la imagen que tenemos del mundo. El
diccionario construye universos con palabras que los designan, los piensan y los crean.
Esta perspectiva de apreciación de los diccionarios abre caminos muy complejos de
interpretación etnográfica, sociológica, ideológica y filosófica sobre estos curiosos
especímenes textuales capaces de erigirse en retrato de una cultura en un sentido general y,
también, en un sentido particular, al mostrar las ideas e intereses personales del autor mismo
del diccionario. Quedarán retratados en el diccionario afectos y repulsiones, creencias e
ideologías, virtudes y miserias de los tratos humanos y de su visión del mundo en una
dimensión similar a la de cualquier otra modalidad textual.
Esta otra manera de entender los diccionarios nos está sirviendo, más allá del
cumplimiento de la función decodificadora básica, para aproximarnos a los complicados
movimientos de las culturas y las sociedades y para acercarnos a los transportes que los
individuos motivamos cuando nos guían los afectos. Esta visión de los diccionarios hace que
se conviertan en objetos culturales poderosísimos, tanto más, en la medida en que encubran
aquellos contenidos mediatizados por las ideologías y las etnografías.
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Las ricas posibilidades de interpretación textual de los diccionarios dan pie a nuevas
comprensiones tipológicas de la materia diccionariológica. La etnografía del texto
lexicográfico desliga la investigación sobre los diccionarios del plano puramente técnico y la
orienta hacia caminos que la repotencian como saldo de las producciones humanas más
genuinas. Asimismo, esta apertura teórica del trabajo lexicográfico permite, a la vez,
referirnos de nuevo a estos “otros diccionarios”. Se trata ahora de aquellos que reposan en
libros que no fueron pensados como diccionarios o que no son diccionarios formalmente
hablando. Son los incuantificables diccionarios que viven ocultos en la narración y discurso
de libros de todo tipo y de especies textuales de toda variedad.
Auténticos repertorios léxicos, más formalizados o menos formalizados, que
siguiendo el patrón y método de consideración lexicográficas nos explican el léxico de una
lengua, sus palabras y sus expresiones, en una dimensión que centra esos textos de otras
materias o especies en el ámbito de las tipologías lexicográficas.
Los hemos denominado “diccionarios
escondidos” por tratarse de singulares
registros léxicos inadvertidos, ocultos, encubiertos o infusos (término, este último, que
tomamos del Alfonso Reyes de La experiencia literaria [1942] en relación con la teoría
infusa en obras literarias) dentro de otros textos que el metalexicógrafo tiene que descubrir
en un fascinante ejercicio de arqueología de la lengua y la lingüística.
La labor del estudioso se ocupará, primero, del rescate de esos registros en todo tipo
de productos de escritura, entresacando voces del texto que originalmente los albergó para,
después, organizarlos en forma de diccionario. De esta suerte, dichas unidades formarán parte
de nuevas herramientas léxicas, útiles para la comprensión de los textos en los que
originalmente se encontraban.
Una vez que el nuevo texto cobra vida propia, s vital en que los autores de los
textos base han sabido presentar y analizar el léxico con criterio lingüístico, el lexicógrafo,
como teórico, crítico o historiador de los diccionarios, podrá privilegiar su técnica descriptiva
Hacemos un uso libre del término “diccionario”, como genérico de cualquier texto lexicográfico (glosario,
vocabulario, lista de palabras, etc.).
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y comprender el lugar que ocupa esta nueva formalización en el desarrollo de los estudios
léxicos (Pérez 1989; 1997a; 1998; 2000; 2001-2002; 2005a; 2005b).
La teoría sobre diccionarios escondidos, además, señala como aporte fundamental el
que representan los glosarios subsidiarios de obras literarias, históricas o científicas. Resulta
el género lexicográfico más ensayado dentro de la enorme variedad de opciones que vienen
dadas por la diferente naturaleza de los textos formalizados por sus autores, editores o
estudiosos de cada obra, por la variedad de modelos descriptivos puestos en marcha, más
científicos o menos dependiendo y por la diversa contribución al conocimiento del léxico que
cada uno de estos glosarios pueda concretar. En algunos casos se trata de piezas curiosas,
mientras que en otros se trata de repertorios de gran impacto.
Los pequeños dominios
Cuando el investigador se adentra en el universo de las producciones lexicográficas
se encuentra con dos modalidades generales de entender el trabajo de describir el léxico de
una lengua. Por una parte, y constituyendo los grandes dominios lexicográficos, se nos
aparecen los diccionarios propiamente dichos y todas las subespecies que se le aproximan:
tesauros, glosarios, vocabularios, léxicos, listas de palabras y otros repertorios afines. Por
otra parte, otros textos que pertenecen a lo que hemos denominado “pequeños dominios
lexicográficos”, reúnen especies tipológicas muy diversas, en ocasiones no formalizadas en
forma de diccionario, por lo general textos dependientes de otros textos y que existen solo
para explicarlos y para ser considerados como sus auxiliares
Viviendo a expensas de libros de historia, de literatura, de viajes, memorias,
biografías y hasta de libros de ciencia y tecnología, nos encontramos con repertorios
aparentemente marginales y, sin duda, marginados de la investigación lexicográfica. Una
paradoja se perfila en torno a estos repertorios, no otras que siendo trabajos menores son ellos
los que muestran un ritmo, una palpitación y una vitalidad de la disciplina que no siempre
encontramos en las producciones centrales. Los pequeños dominios se han impuesto a los
grandes en la fragua de la disciplina de hacer diccionarios.
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Estos pequeños dominios, caudal poderoso de la actividad lexicográfica, a su vez,
un universo de múltiples posibilidades y floraciones se nos presenta como abarcador de textos
subsidiarios y como producciones infusas, auténticos trabajos de estudio léxico informales.
Requieren una mirada que los despoje de su inexacta marginalidad, de su aparente
insustancialidad, del desdén del especialista rutinario y de la creencia general sobre su falta
de importancia en contraste con las grandes realizaciones.
El estudio histórico de la lingüística ha supuesto siempre el esfuerzo de investigadores
por reconstruir las huellas que dejan grabada los procesos no siempre en los textos canónicos
de la disciplina, sino en los que se cree quedan al margen. Con delicados trazos que delinean
un imperceptible hilo histórico, estas huellas dejadas impresas por obras y autores que la
ciencia en letras mayúsculas desconoce, son, al contrario, las que están moviendo la actividad
de la ciencia lingüística. Ocultos e inadvertidos, relegados y silenciados, desapercibidos y
olvidados constituyen estas producciones aportes encubiertos de verdadero interés para
conocer el curso historiográfico de la lingüística.
Como verdadero trabajo de arqueología lexicográfica, los estudios sobre los pequeños
dominios ilustran un método para hacer revivir, superando los avatares del incierto e infeliz
destino de muchas producciones lingüísticas, piezas clave para entender no solo la necesidad
del estudio por pequeños dominios, sino para comprender los propios movimientos que la
historia de la lingüística ha hecho en cumplimiento de su devenir científico. Asimismo, les
devuelve a estas piezas su pulcritud original y hace que sus logros vuelvan a brillar con la
luz que les pertenece en propiedad. También, arqueológicamente, se las regresa al estudio
historiográfico de la lingüística para que las estime en sus triunfos o en sus caídas. Permite,
además, que ellas recuperen el lugar que tuvieron como imagen de una época lingüística y
que sus voces vuelvan a resonar en el concierto histórico de la lingüística.
La investigación histórica de la lingüística ha comenzado a plantearse la necesidad de
historiar los pequeños dominios y ellos han comenzado a aparecer en sus itinerarios de
interés. En nuestro caso, una primera propuesta teórica y una aplicación práctica de algunos
principios ha sido realizada teniendo como marco de referencia el estudio de dos pequeños
trabajos lexicográficos elaborados por el historiador y escritor Mario Briceño Iragorry (1897-
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1958). Se trataba de un análisis que, con el título de Historiando los pequeños dominios
lexicográficos. Notas sobre dos textos de Mario Briceño Iragorry, publicamos en la revista
Montalbán, en 1997. En este primer avance centrábamos el problema, una vez esbozado el
planteamiento sobre los marcadores “formal/informal” en la crítica de diccionarios, en la
descripción del aparato formalizador que, a partir de textos informales, podía comprobar la
aplicación de procedimientos usuales en la elaboración de textos clasificados dentro de los
dominios mayores de la especialidad. Era posible documentar en estos textos procedimientos
constructivos y elementos técnicos en sintonía sistemática con los de más frecuentes
aplicación en los diccionarios habituales: sentido de conjunto descriptivo (= normas
macroestructurales); propuesta estructural de los artículos (= normas microestructurales);
diversidad de formas de definición; necesidad de anotaciones metalingüísticas, estilísticas,
diatópicas, diacrónicas, diastráticas y dianormativas; empleo de mecanismos abreviados de
marcación (Pérez, 1997b).
Nuestra incursión en el diccionario escondido de Briceño-Iragorry dejó al descubierto
la urgencia de establecer la reconstrucción de esta parcela para el conocimiento de las
tradiciones lexicográficas. Se trataba de ocuparse de muchos textos inadvertidos,
formalizados o no, que esperaban su turno para ser considerados y evaluados. Exigía esto
redimensionar el objeto de estudio hasta límites inexplorados y difíciles de abarcar. Varios
centenares de diccionarios escondidos estarían esperando de ser analizados en obras
literarias, libros de historia, tratados científicos y de otras especies textuales que, ahora, se
imponían a la investigación metalexicográfica
.
Lexicografía y literatura
No deja de llamar la atención la poca importancia que la investigación lexicográfica
ha dado a las relaciones ajenas a los objetivos capitales de su propia actividad. Entre sus
tareas habituales de trabajo y las que desde otros espacios del conocimiento o de la ciencia
Hasta el presente hemos recogido un total de 110 repertorios de los siglos XIX, XX y XXI, que formarán parte
del Glosario de glosarios de obras literarias venezolanas, en el que trabajamos actualmente.
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parecen coincidir con ella o, al menos, promover tangencialmente los mismos intereses de
captación y penetración del léxico de una lengua general o de una comunidad particular de
hablantes, poco o nada han tenido que hacer la evaluación de otros saberes, de otras
actividades del conocimiento o de otras formas de creación desde la perspectiva léxica. El
desapego de los estudiosos hispanoamericanos, en concreto, no deja de llamar la atención
por lo fugaz de su dedicación al tema. Resalta, aún más, el hecho de que conociéndose de la
existencia de este tipo de repertorios apenas se les considere como especies curiosas o
museísticas, en todo caso, periféricas, de la actividad descriptora del léxico.
Las relaciones entre la lexicografía y la literatura se han visto confirmadas, al menos,
en dos espacios concretos de desarrollo. Por una parte, la cada vez más fecunda reflexión
sobre la naturaleza ficcional del diccionario ha permitido, si bien nunca en perjuicio de su
exactitud descriptiva y referencial, abrir zonas de interés pautadas por la materia y forma del
diccionario hacia terrenos nunca explorados. Me refiero no sólo a la capacidad que el
diccionario tiene de influir en la visión de la realidad a través de su descripción de las voces
que vienen a designarla, sino a la posibilidad de verlo como documento de una determinada
e interesada visión del mundo y de un interesado y determinado modo de pensar la realidad
a través del diccionario. Por otra parte, literatura y lexicografía han creado hermandades muy
fuertes en cuanto a la consideración del texto literario como fuente documental. Entendido
como un semillero léxico, la elaboración de diccionarios en su fase recolectora se ha nutrido
intensa e inmensamente de las unidades univerbales y fraseológicas que novelas y
narraciones, poesías y obras teatrales, han rescatado y preservado como haber lingüístico.
Asimismo, la cercanía que estas dos actividades creativas y de pensamiento han alcanzado,
desde tiempo muy temprano (quizá habría que volver a referir lo que el Diccionario de
autoridades debe a la materia literaria), ha sido gestora en la fragua de un productivo y rico
género de obra lexicográfica: el glosario literario.
Sin que se advirtiera, la lexicografía literaria corrió en paralelo con la lexicografía
general y dialectal venezolana haciendo su contribución notable sin la menor intención de
permear las instancias hegemónicas de la disciplina léxica. Quizá este hecho determinó que
se mantuviera aislada y ajena de la consideración de los estudiosos hasta bien entrado el siglo
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XX. Paulatinamente, ha ido ganando terreno y estableciéndose como un género cada vez
con mayores posibilidades, no sólo en cuanto a su consideración como fuente de recolección
y aporte descriptivo, sino como un género con características propias y con sobradas opciones
de crecimiento.
Algunas ideas pueden contribuir a hacer más sólido el estudio de los glosarios
literarios y reafirman el interés que ellos reportan para el conocimiento de la actividad
lexicográfica y, por añadidura, para el estudio del léxico venezolano. Ellas serían: la
determinación de un campo de investigación específico que cuestiona la distancia relacional
entre literatura y lexicografía; la comprensión de este acercamiento en sintonía con la teoría
de los pequeños dominios lexicográficos, uno de los universos disciplinarios más difíciles de
explorar y uno de los de mayor incidencia para la descripción léxica y para el estudio de la
lexicografía; la contribución específica que estos glosarios hacen al fichero de recolección
del léxico venezolano; el establecimiento del papel que cumplen dentro de la historia de la
disciplina lexicográfica y, más aún, en el de la historia de los estudios literarios, aspecto hasta
el presente no señalado; la comprensión de los glosarios literarios como uno género
lexicográfico; y, en definitiva, la posibilidad que el estudio de estos textos ofrece para
establecer lo distintivo léxico y lo determinante lexicográfico.
Lo formal y lo informal
El texto lexicográfico está asociado tradicionalmente a la descripción léxica de una
lengua. Esta descripción se caracteriza por responder a un principio formalizador de los
elementos que la constituyen y que quedan expresados en la estructura de los artículos de
todo diccionario. El principio formalizador hace posible comprender la naturaleza del
diccionario con solo abrir la primera página de la obra. El texto tiene aquí una capacidad
significante que le permite manifestar su propia naturaleza textual sin tener que pasar por el
esfuerzo analítico que otros textos requieren. El diccionario revela en sus formalizaciones el
acercamiento entre el significante y el significado.
Algunas transgresiones del principio formalizador permiten establecer procesos de
informalización en la elaboración de los diccionarios, logrando que se comprenda que la
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descripción trasciende los mecanismos más habituales y que ensaye modos informales de
describir el léxico. Estos serían principalmente, dentro del campo de estudio de los “pequeños
dominios lexicográficos”: a) las notas léxicas en el cuerpo textual en obras literarias,
históricas o científicas; y b) las notas léxicas a pie de página en obras literarios, históricas o
científicas.
En uno y otro caso, la investigación metalexicográfica debe determinar los valores y
evaluar los aciertos descriptivos de los textos informales y proponer una formalización que
les ofrezca una entidad lexicográfica que explicite su condición diccionariológica y que
facilite el aprovechamiento de la materia léxica que describe. Se trata de formalizar lo
informal hasta alcanzar que lo informal se convierta en una forma con valores propios.
De esta suerte, las notas léxicas de cualquier texto se transformarían en repertorios
autónomos que tendrían que ser tomados en cuenta como fuentes expresas para el
conocimiento y estudio del léxico.
Tipología
La investigación sobre los diccionarios escondidos discrimina cuatro categorías
claramente diferenciadas:
i) Textos elaborados por los autores de las obras literarias: La intención es producir,
sobre la materia léxica presente en obras literarias, un texto lexicográfico dependiente en
estructura y contenido al de la obra de la que se entiende derivación, elaborado por el propio
creador literario de la obra. Constituyen la tipología principal y más frecuente en la
lexicografía de obras literarias
.
ii) Textos elaborados por lexicógrafos o estudiosos: La intención es producir, sobre
la materia léxica presente en obras literarias, un texto lexicográfico independiente en
estructura y contenido al de la obra de la que se entiende derivación, pero encomendada la
Algunos estudiosos sobre tipologías de diccionarios no han reparado suficientemente en la riqueza y
significación de estas contribuciones (Casares 1969; Zgusta 1971; Fernández-Sevilla 1974; Alvar Ezquerra
1976; Martínez de Sousa 1995; Haensch 1982 y 1997). Excepciones podemos verlas, entre otros, en trabajos
de Ahumada (2000), Hernández Valdés (2024), Fajardo Aguirre (2025) y Pérez (vid. Bibliografía), para
diversas áreas temáticas y distintas regiones del español.
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tarea a investigadores en lexicografía. Por esto, a diferencia de los glosarios confeccionados
por los propios escritores, aquí, se alcanza un grado alto de sistematicidad en la elaboración
y resultado de la tarea y una notable superación de las inconsistencias que suelen presentarse
se presentan frecuentemente en obras lexicográficas subsidiarias de obras literarias.
iii) Textos no formalizados y elaborados a partir de citas o notas de los autores de las
obras literarias: la intención es recuperar anotaciones léxicas aportadas por los autores de las
obras literarias y que han quedado establecidas como notas al pie o en cuerpos de anotaciones
independientes. La tarea es ordenar esos materiales y ofrecerles formalización
diccionariológica.
iv) Estudios teóricos sobre léxico en obras literarias: la intención es evaluar los
méritos del texto literario como diccionario. Para lograrlo, el análisis no se impone la reunión
de los materiales léxicos por medio de un corpus diccionariológico sino, más bien, el sentido
de la investigación queda entendido como reflexión sobre el haber lexicográfico exhibido
como saldo paralelo al de sus valores literarios. También, aunque haya sido hasta el presente
poco explorado, algunos de estos estudios irán ofreciendo evidencias para reforzar la idea del
diccionario como género literario, capaz no sólo de servir en la tarea decodificadora del texto,
sino en la de gestionar zonas de intermediación de la realidad en donde no siempre el
diccionario explica la verdad léxica acríticamente, sino, más bien, en donde se hace
herramienta hermenéutica.
Tres consideraciones finales
Serían tres, al menos, las consideraciones que debemos hacernos al momento de
estudiar el sentido que para la investigación lexicográfica tiene el acercamiento a los expresos
repertorios lexicográficos aportados como apéndices a creaciones literarias del tipo y calidad
más diversos. La primera de ellas sería la que retrata y reconstruye a los escritores dedicados
a la tarea de elaborar sus pequeños y sucintos glosarios o vocabularios a sus propias obras
literarias (a la inversa, habría que indagar si los lexicógrafos han explorado las delicias y los
abismos de la creación literaria). Resulta este el caso más frecuente de creación lexicográfica,
la del propio escritor que, al tanto de las dificultades que un lector común o desprevenido
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tendría para decodificar la materia léxica de su obra, procede a ordenar, generalmente como
colofón del texto literario, un repertorio mínimo con regionalismos infrecuentes en el español
general.
La segunda consideración establece la potencia y vitalidad de este género de trabajos
lexicográficos. En contra de lo que podría pensarse, no se trata de un producto casual,
caprichoso o superfluo, sino de uno que resulta estructurado dentro del esquema y concepto
de la obra literaria de la que es parte (y por ello resulta tan lamentable cuando algunos editores
los creen prescindibles y los eliminan de sus nuevas ediciones), logrando la plena simbiosis
entre la tarea narrativa, poética, teatral o ensayística y la descripción léxica. Cumpliendo así
con el carácter auxiliar propio de toda obra lexicográfica, algunos de estos glosarios
adquieren tal prestigio que pasan a ser, en ocasiones, lo único estimable en obras literarias de
mediano o pequeño rango.
La tercera y última de estas consideraciones generales atraviesa el estudio de los
glosarios literarios con los principios de lo que hemos llamado, como se ha dicho en un
apartado anterior, la teoría de los “pequeños dominios lexicográficos”. El planteamiento no
es otro que entender que para el conocimiento representativo de lo que la lexicografía ha sido
dentro de una determinada tradición no es posible sólo prestar atención a las realizaciones
diccionariológicas mayores, sino que se impone la catalogación, descripción y estudio de lo
que han aporta los pequeños textos, las obras marginales y las piezas subsidiarias, en el
concierto de lo que significó la lexicografía de una comunidad lingüística, sea esta la lengua
de muchas naciones, la de una nación sola o la de una zona determinada de exploración
lexicográfica. En este sentido, estoy convencido de que sólo llegaremos a conocer la historia
de la lexicografía del español cuando seamos capaces de reportar las contribuciones
amparadas bajo la teoría de los pequeños dominios.
Vol. 66 (108), 2026, pp. 29-44 -Primer semestre / enero-junio
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Depósito legal: pp. 195202DF47
Artículo
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https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5531
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