central. No lo recoge el diccionario de Tovar (1966), que describe el léxico de la selva baja.
Respecto a cutupa, tal vez podría venir del quechua kutipa, ‘residuo’, pero el término cutipa,
en la región amazónica, tiene otra acepción muy diferente (DiPerú, 2016, p. 354), y podría
tratarse de un término ya desaparecido.
Finalmente, tampoco se advierte en ningún repertorio o fuente documental el vocablo
schiaschia, que en el relato remite al ‘perfume de unas hojas’ de manera bastante imprecisa.
Ugarte Chamorro (1997) refiere una planta silvestre amazónica cuyas hojas son muy olorosas
(se usan, sin embargo, como condimento) llamada chicchipa (p. 85). Ciertamente, la selva
amazónica posee una enorme diversidad biológica y cuenta con centenares de plantas
aromáticas diferentes.
Tampoco una inspección lingüística permite hallar una solución al enigma. En
quechua huanca existe el verbo asyay, ‘apestar’ (Cerrón-Palomino, 1976, p. 31). Con todo,
lo más probable es que el término se refiera a la acacia o aromo, nombre que se le da aquí a
un pequeño árbol andino con flores amarillas como pequeños pompones y largas espinas,
usado habitualmente para extraer perfumes. Otra hipótesis que tampoco se puede afirmar con
seguridad es que podría provenir como un préstamo al quechua local desde el castellano chía
nombre de una planta propia del centro y norte del continente (Salvia hispánica), de la que
se extraen aceites esenciales. La adaptación fonética del vocablo habría sufrido la tendencia
a la reduplicación que es muy común en el español amazónico, por ser un procedimiento
habitual del quechua y otras lenguas para formar el plural (Ramírez, 2003, p. 44). También
es probable que Tamayo Vargas (1939) escuchara o anotara mal el término, aunque aparece
muy destacado al final del cuento, representando casi el símbolo central del relato.
Conclusión
El glosario de Tamayo Vargas es significativo en cuanto reproduce la complejidad
del español amazónico, además de que ofrece información léxica sobre un espacio no
considerado en la división dialectal que propuso Marticorena (2010). Dentro de la gran
variedad de contactos que han influido sobre el castellano, se demuestra aquí también una
presencia importante del quechua. En efecto, el idioma quechua adoptó el papel de lengua
general en tiempos incaicos, pero más especialmente en la época virreinal, por el empuje de