ello, era necesario explicarlos en el glosario, por ejemplo: barzoniado y barzoniar que
vienen de barzón o cuis que era la “antigua moneda de plata de un cuartito de real» (Peralta
Lagos, 1926). Sobre el segundo aspecto, se identifican palabras que actualmente se
consideran como palabras desusadas: güergüero, canche, juraco, mojisco, cachería, huaca,
penudo, zoreca, etc. Este aspecto es de mucha importancia, puesto que se rescatan palabras
ya desaparecidas o no usadas, siendo posible registrarlas en un léxico histórico (ver Ramírez
Luengo y San Martín, 2020).
Jerga y argot. En El Salvador, un fenómeno sociocultural que ha influido en la formación
de nuevas palabras e incluso en la conformación de jergas ha sido el de las pandillas o maras.
Estos grupos, especialmente juveniles, impulsaron un uso de la lengua que debido a las
características sociales del país se ha impregnado con bastante facilidad en el habla popular
de El Salvador. Por ejemplo, hay palabras provenientes de estas jergas como jaina, hacer el
paro, jura, etc., que no son de uso estandarizado, pero sí son de conocimiento común para la
mayoría de los hablantes de El Salvador. Algunas de estas palabras aparecen en la obra de
Bencastro (2019), por ejemplo: valer verga, chota, choricera, mara, etc.
Léxico diferencial de El Salvador (salvadoreñismos). La mayoría de los glosarios exponen
vocablos que los autores consideran como salvadoreñismos. La lexicografía regional define
las palabras geolocalizadas como “regionalismos” o “palabras diferenciales”. Sin embargo,
las fronteras lingüísticas no se establecen por límites geográficos, por lo que decir que una
palabra es propia de un país podría incurrir en errores terminológicos, ya que no hay una
frontera per se que especifique cuáles palabras pertenecen a un país y cuáles no. Por tanto,
es posible que una palabra marcada como “salvadoreñismo” sea utilizada en otros países con
el mismo significado o con uno diferente. No obstante, los glosarios presentan palabras
señaladas como salvadoreñismos, por ejemplo: pupusa, coishco, despenicar, chajazo,
gengenal, pishirico, pandiada, maiciada, etc.
Préstamos lingüísticos (anglicismos e indigenismos). En este aspecto se destaca el hecho
que una parte de las voces localizadas en los glosarios provienen de diversas lenguas como
el inglés, tal como se puede corroborar en el glosario de Ébano (1954). No obstante, la
mayoría de estos préstamos lingüísticos provienen de las lenguas indígenas de El Salvador,
específicamente del náhuat. Sin embargo, la mayoría de estas voces tienen su equivalente en