Vol. 66 (108), 2026, pp. 341-348 -Primer semestre / enero-junio
ISSN-L 0459-1283 e-ISSN - 2791-1179
Depósito legal: pp. 195202DF47
Reseña
Página
341
https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5622
i
Winter, J. Wangari y los árboles de la paz. Una
historia verdadera (2009). Caracas: Banco del Libro,
Ediciones Ekaré, 36 págs.
Las palabras e imágenes de Jeanette Winter, autora e ilustradora de la obra, nacida en
Chicago, Illinois, estado de Estados Unidos el 6 de octubre de 1939, aceleran la incertidumbre
para conocer la historia y al personaje protagonista. Winter proviene de una familia de origen
sueco que emigró a Estados Unidos, es hija de Signe y John Ragner. Desde muy niña, su tío
abuelo le ofreció conocimientos de pintura, situación que despertó esa pasión y la llevó a
estudiar en el Art Institute of Chicago, posteriormente estudió pintura en la Universidad de
Iowa, donde obtuvo, en 1960, la Licenciatura en Bellas Artes. Ese mismo año, contrajo
nupcias con el artista visual contemporáneo Roger Winter, vivieron en New York y luego en
Texas, lugar donde vio nacer a sus dos hijos, ambos escritores, Jonah, también ilustrador, y
Max, crítico de cine. Jonah ha proseguido la línea productiva de su madre al dirigir sus
creaciones a la audiencia infantil. En 1991, escribió la biografía Diego, publicación en la cual
contó con la colaboración de su madre para ilustrar esta obra dedicada al muralista mexicano
Diego Rivera.
La ilustración y la escritura se engalanan con esta artista, autodidacta como
ilustradora y encuadernadora, pero reconocida mundialmente como autora de álbumes
infantiles. Su generosa producción ha sido dedicada a las figuras de activistas, artistas
Norma González de Zambrano
ii
Universidad Pedagógica Experimental Libertador
Instituto Pedagógico de Caracas
UPEL-IPC-IVILLAB
(Venezuela)
ipclecesc@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-2618-7980
Página
342
Reseña
https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5622
plásticos, biografías de personajes que han procurado justicia y bienestar en el mundo, con
énfasis en la exaltación de la figura femenina a lo largo de la historia. La autora de más de
65 títulos para jóvenes lectores fue reconocida por diversas organizaciones educativas como
Bank Street College of Education, International Reading Association (IRA), Children’s Book
Council (CBC) y National Council of Teachers of English (NCTE). Entre sus muchas obras
destacan algunas, además de Wangari y los árboles de la paz. Una historia verdadera, My
Name is Georgia, The Watcher: Jane Goodall’s Life with the Chimps, The world is not a
rectangle: A Portrait of Architec Zaha Hadid, La bibliotecaria de Basora, La escuela secreta
de Nasreen, Biblioburro, Las tijeras de Matisse, Malala/Iqbal, Greta. La lucha de una niña
por salvar el planeta. Jeanette Winter falleció el 7 de noviembre de 2025, a los 86 años de
edad.
Jeanette Winter ofrece una conmovedora historia que seduce la curiosidad de quienes
se aproximan a la obra que hoy nos ocupa. La presentación de la autora es el preámbulo para
justificar como un texto narrativo invita a conocer la biografía de una mujer keniana. Esto
ocurre después de leer la historia, el lector se siente invitado a indagar acerca de la vida de
Wangari Maathai. En la contraportada del libro se encuentra un extracto del pensamiento de
Wangari Maathai:
“La tierra estaba desnuda.
Mi misión fue tratar de vestirla de verde”.
Estas palabras anticipan el contenido de la historia, estimulan la iniciativa de leer el
texto, conectan con una realidad del momento de la publicación pero que aún mantiene
vigencia, aunque también se ofrecen como epígrafe para orientar la narración. Tomadas de
la mano, la ilustración y la narrativa guían la historia. El verde emerge en las primeras páginas
y la “mujer árbol” hace su aparición, creía en las semillas para cambiar el mundo. De esta
manera, los árboles dan la bienvenida en las primeras páginas para guiar la historia de vida
dirigida por J. Winter.
Cada imagen colorida, en un estilo límpido y sencillo, sintetiza el contenido del texto,
visualmente muestra la esencia de la secuencia que presenta, el paisaje contextualiza a la
protagonista, conecta con la rutina de la cotidianidad del entorno, presenta el cultivo, la
Vol. 66 (108), 2026, pp. 341-348 -Primer semestre / enero-junio
ISSN-L 0459-1283 e-ISSN - 2791-1179
Depósito legal: pp. 195202DF47
Reseña
Página
343
https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5622
cosecha. Hay un momento de distancia cuando el viaje con desplazamiento físico la lleva a
estudiar en otro escenario, en otro continente. Cuando regresa a su tierra, conoce el
sufrimiento de las mujeres, la tala indiscriminada, ella opta por sembrar en su patio; entonces
se plantea la importancia del semillero. Logra convencer a las mujeres de la aldea,
metafóricamente se establece la similitud de la siembra de las mujeres con un cinturón verde.
Sin embargo, a pesar de la burla de los funcionarios, las mujeres persisten en continuar con
la siembra, entretanto, Wangari decide el pago por cada retoño vivo después de tres meses.
De esta manera, el retorno del verde vuelve a la aldea, aunque la continuidad de la tala sigue
manifestándose. Por esta razón, Wangari se revela y demuestra resistencia ante la destrucción
de la vegetación, tal evento se concreta con la detención de la protagonista. Se hace sentir la
expansión de la siembra de árboles en hileras, se enuncia el renacimiento del verde bosque
de Kenia, las mujeres vuelven a recoger leña cerca de sus casas, luce la fertilidad de la tierra,
los árboles de Wangari se conocen por todo el mundo, es así como hizo renacer el verde en
su país. Con mucho ingenio cada contenido se acompaña de una viva imagen que ilustra cada
momento de la historia, ellas se conjugan en síntesis perfecta y comunican la unidad del
mensaje. Al final de la historia, se completa el contenido con una nota de la autora, para
presentar datos reales del personaje protagonista.
La biografía, el ambiente, la sostenibilidad, los derechos humanos, la vida de la gente,
la vida de las generaciones futuras, el valor de la cultura, de la tradición, son dimensiones
que se palpan en esta obra ilustrada y narrada con realidad y arte. El valor textual de la
biografía se enaltece cuando es reescrita visualmente y contada con una simplicidad que
redimensiona cada escena al conectar la historia y la geografía, la sociedad, las decisiones de
una persona y de una comunidad, los procedimientos y las actitudes para enaltecer valores,
ser fuente de inspiración y superar obstáculos. Wangari ofrece una ventana para mostrar un
escenario del desarrollo económico, cultural y ecológico de Kenia. Es una antesala para
mostrar algo más como la posibilidad de alcanzar metas, estudiar, creer en los ideales,
participar en el Consejo Nacional de Mujeres, ayudar en el Movimiento Cinturón Verde, ser
la primera doctora universitaria en África Oriental, además de lograr el premio Nobel de la
Página
344
Reseña
https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5622
Paz, es aproximarnos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y es un ejemplo de
empoderamiento femenino.
Wangari Maathai es un personaje que trasciende la narrativa y la ilustración. El libro es un
agasajo a la obra de esa mujer, es una convocatoria para acercarnos a ella y valorar el mérito
de su hazaña.
La brevedad del texto es una invitación directa para su lectura. La historia diáfana
presentada por Winter permite evocar un extracto del discurso de Wangari Maathai al recibir
el premio Nobel de la Paz en el año 2004:
Me presento ante ustedes y ante el mundo con humildad ante este reconocimiento y
conmovido por el honor de ser el Premio Nobel de la Paz 2004.
Como la primera mujer africana en recibir este premio, lo acepto en nombre del
pueblo de Kenia, de África y, de hecho, del mundo entero. Me siento especialmente
identificada con las mujeres y las niñas. Espero que esto las anime a alzar la voz y a
ocupar un lugar más relevante en el liderazgo. que este honor también llena de
orgullo a nuestros hombres, tanto jóvenes como mayores. Como madre, valoro la
inspiración que esto representa para la juventud y los animo a que la aprovechen para
perseguir sus sueños.
Aunque este premio me corresponde a mí, reconoce la labor de innumerables
personas y grupos en todo el mundo. Trabajan discretamente y a menudo sin
reconocimiento para proteger el medio ambiente, promover la democracia, defender
los derechos humanos y garantizar la igualdad entre mujeres y hombres. De esta
manera, siembran las semillas de la paz. que ellos también se sienten orgullosos
hoy. A todos los que se sienten representados por este premio, les digo: úsenlo para
impulsar su misión y estar a la altura de las altas expectativas que el mundo depositará
en nosotros.
Este honor también es para mi familia, amigos, socios y simpatizantes de todo
el mundo. Todos ellos contribuyeron a dar forma a la visión y a sostener nuestro
trabajo, que a menudo se llevó a cabo en condiciones adversas. Asimismo, estoy
Vol. 66 (108), 2026, pp. 341-348 -Primer semestre / enero-junio
ISSN-L 0459-1283 e-ISSN - 2791-1179
Depósito legal: pp. 195202DF47
Reseña
Página
345
https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5622
agradecido al pueblo de Kenia, que mantuvo una firme esperanza en que la
democracia pudiera hacerse realidad y su medio ambiente pudiera gestionarse de
forma sostenible. Gracias a este apoyo, hoy estoy aquí para recibir este gran honor.
Me siento inmensamente privilegiado de unirme a mis compañeros laureados
africanos con el Premio Nobel de la Paz, los presidentes Nelson Mandela y FW de
Klerk , el arzobispo Desmond Tutu , el difunto jefe Albert Luthuli , el difunto Anwar
el-Sadat y el secretario general de la ONU, Kofi Annan .
Sé que esta noticia anima a los africanos de todo el mundo. Compatriotas, al
acoger este reconocimiento, aprovechémoslo para intensificar nuestro compromiso
con nuestra gente, reducir los conflictos y la pobreza y, por ende, mejorar su calidad
de vida. Abracemos la gobernanza democrática, protejamos los derechos humanos y
cuidemos nuestro medio ambiente. Confío en que estaremos a la altura de las
circunstancias. Siempre he creído que la solución a la mayoría de nuestros problemas
debe venir de nosotros mismos.
En el premio de este año, el Comité Nobel Noruego ha planteado ante el
mundo la crucial cuestión del medio ambiente y su vínculo con la democracia y la
paz. Les estoy profundamente agradecido por su visión de futuro. Reconocer que el
desarrollo sostenible, la democracia y la paz son inseparables es una idea cuya hora
ha llegado. Nuestro trabajo durante los últimos 30 años siempre ha valorado y
fomentado estos vínculos.
Mi inspiración proviene en parte de mis experiencias infantiles y de mis
observaciones de la naturaleza en la Kenia rural. Ha sido influenciada y enriquecida
por la educación formal que tuve el privilegio de recibir en Kenia, Estados Unidos y
Alemania. Durante mi infancia, fui testigo de cómo se talaban los bosques y se
reemplazaban por plantaciones comerciales, lo que destruyó la biodiversidad local y
la capacidad de los bosques para conservar el agua.
Excelentísimos señores, señoras y señores,
Página
346
Reseña
https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5622
En 1977, cuando iniciamos el Movimiento del Cinturón Verde, en parte
respondía a las necesidades identificadas por las mujeres rurales, a saber, la falta de
leña, agua potable, dietas equilibradas, vivienda e ingresos.
En toda África, las mujeres son las principales responsables del cuidado de la tierra y
de la alimentación de sus familias. Por ello, suelen ser las primeras en percatarse del
daño ambiental cuando los recursos escasean y resultan insuficientes para el sustento
familiar.
Las mujeres con las que trabajamos relataron que, a diferencia del pasado, no
podían cubrir sus necesidades básicas. Esto se debía a la degradación de su entorno
inmediato, así como a la introducción de la agricultura comercial, que sustituyó el
cultivo de alimentos para el hogar. Sin embargo, el comercio internacional controlaba
el precio de las exportaciones de estos pequeños agricultores, impidiendo que se les
garantizara un ingreso justo y razonable. Comprendí que cuando el medio ambiente
se destruye, se explota o se gestiona de forma inadecuada, se menoscaba nuestra
calidad de vida y la de las generaciones futuras. (Maathai, 2004)
Referencias
Ediciones Ekaré. (s.f.). Wangari y los árboles de la paz.
https://www.ekare.com/producto/wangari-y-los-arboles-de-la-paz/
Maathai, W. (2004, 10 de diciembre). Wangari Maathai Nobel Lecture [Discurso de
aceptación del premio]. NobelPrize.org.
https://www.nobelprize.org/prizes/peace/2004/maathai/lecture/
Winter, J. (2009). Wangari y los árboles de la paz. Una historia verdadera. Banco del Libro;
Ediciones Ekaré.
i
La editorial Ediciones Ekaré (s.f.) sugiere esta obra para lectores a partir de los 6 años de edad, clasificándola
bajo los ejes temáticos de biografía, ecología e historia. El libro, que se presenta en un formato de tapa dura
de 18.4 x 24.8, ha recibido importantes reconocimientos en el ámbito de la literatura infantil; entre ellos,
destaca su inclusión en las listas de "Los Mejores del Banco del Libro" y "Los Tres Imprescindibles de la
Biblioteca" en el año 2010.
Vol. 66 (108), 2026, pp. 341-348 -Primer semestre / enero-junio
ISSN-L 0459-1283 e-ISSN - 2791-1179
Depósito legal: pp. 195202DF47
Reseña
Página
347
https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5622
ii
Es profesora egresada del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas en la Especialidad de Lengua
Castellana y Literatura y Magíster en Lingüística de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Núcleo
Instituto Pedagógico de Caracas. Es personal docente de la UPEL-IPC adscrita a la Cátedra de Lingüística
General en el Departamento de Castellano, Literatura y Latín. Desde el año 2003, colabora con la Cátedra
UNESCO para el Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación en América Latina con Base en la
Lectura y la Escritura y desde 2010, coordina la Sede Principal de esta Cátedra en Venezuela. Es coordinadora
del programa de Maestría en Lingüística en el Instituto Pedagógico de Caracas. Es Miembro activo de la
Asociación Mexicana de Profesores de Lengua y Literatura, A.C. Coordinadora del área de Pedagogía de la
Lengua y la Literatura del Instituto Venezolano de Investigaciones Lingüísticas Y Literarias “Andrés Bello”.
Página
348
Reseña
https://doi.org/10.56219/letras.v66i108.5622