EVALUAR PARA TRANSFORMAR: UNA REVISIÓN CRÍTICA SOBRE LAS PRÁCTICAS EVALUATIVAS DESDE EL ENFOQUE PEDAGÓGICO
CRÍTICO SOCIAL
(2021) defienden una evaluación que valore las
diferencias culturales, lingüísticas, cognitivas y
socioeconómicas del estudiantado como riquezas
pedagógicas y no como déficits a corregir.
5.3. Formación docente crítica
El tercer hallazgo destaca la urgencia de una
formación docente crítica y reflexiva, capaz de
romper con la visión instrumental y meramente
técnica de la evaluación que ha predominado en los
sistemas de formación inicial y continua del
profesorado. Díaz Barriga (2020) plantea que la
mayoría de los docentes han sido formados bajo
paradigmas tradicionales en los que evaluar es
sinónimo de medir, controlar o sancionar. Esta visión
limitada no solo restringe el potencial pedagógico de
la evaluación, sino que la convierte en un mecanismo
de reproducción de las desigualdades sociales.
Frente a esta realidad, Pérez (2020) insiste
en que la transformación de las prácticas evaluativas
requiere lo que denomina una alfabetización crítica
en evaluación, que integre de manera coherente las
dimensiones éticas, políticas y sociales del acto de
evaluar. Esta alfabetización no es un proceso puntual
ni técnico, sino un proceso formativo continuo,
situado y reflexivo, que exige a los docentes revisar
sus propias creencias, supuestos y valores sobre el
aprendizaje y la enseñanza.
Esta perspectiva es especialmente relevante
en zonas rurales o en contextos de alta vulnerabilidad
social, donde los modelos estandarizados de
evaluación tienden sistemáticamente a excluir a
quienes no encajan en sus parámetros uniformes de
éxito. En efecto, Quiroga y Céspedes (2024)
muestran que, en comunidades rurales colombianas,
las prácticas evaluativas adaptadas a los contextos
locales no solo han fortalecido la participación de los
alumnos, sino que han contribuido a resignificar el
valor de la escuela en sus propias comunidades.
Además, Fanaro et al. (2024) destacan que
una evaluación verdaderamente situada también
considera la voz del docente y reconoce las tensiones
institucionales que con frecuencia limitan la
innovación pedagógica. En última instancia, esta
categoría exige diseñar prácticas evaluativas que
dialoguen con la realidad de cada entorno y que
promuevan la equidad educativa de forma efectiva,
poniendo la diversidad en el centro y no en los
márgenes del proceso formativo.
En esta misma dirección, Martínez (2021)
demuestra que una formación crítica del profesorado
5.5. Evaluación institucional crítica
permite
coherentes con procesos de aprendizaje significativo
contextualizado, capaces de capturar la
diseñar
instrumentos
de
evaluación
La quinta y última categoría pone el foco en
los marcos normativos y estructurales que regulan la
evaluación dentro de los sistemas escolares, ámbito
que con frecuencia permanece invisible en los
debates pedagógicos centrados en el aula. Ávila y
Rodríguez (2025) denuncian que en Colombia el
SIEE se ha implementado sin una revisión profunda
de sus fundamentos pedagógicos, convirtiéndose en
una estructura rígida que dificulta cualquier intento
genuino de transformación evaluativa. Esta situación
no es exclusiva del contexto colombiano, sino que
refleja una tensión estructural presente en múltiples
sistemas educativos: la contradicción entre políticas
evaluativas centralizadas y estandarizadas, y la
necesidad de prácticas evaluativas contextualizadas,
flexibles y participativas.
y
complejidad del desarrollo humano más allá de la
simple reproducción de contenidos. Esta categoría
interpela, por tanto, directamente a las facultades de
educación y a los programas de desarrollo
profesional docente, que deben asumir el reto
ineludible de formar evaluadores reflexivos, éticos y
comprometidos con la transformación educativa.
5.4. Evaluación inclusiva y situada
La evaluación inclusiva y situada propone
abandonar definitivamente los modelos homogéneos
y universales de medición para abrazar, en su lugar,
la diversidad de contextos, trayectorias y condiciones
que caracterizan a los estudiantes reales. Evaluar
desde esta perspectiva implica reconocer que no
todos los estudiantes aprenden de la misma manera,
con los mismos ritmos ni en las mismas condiciones
materiales y afectivas. En este sentido, Peña y Duarte
Frente a esta realidad, Tejedor y Tejedor
(2024)
proponen
rediseñar
los
modelos
de
evaluación institucional desde una lógica de
coherencia entre la planificación curricular, la
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SINOPSIS EDUCATIVA • Año 26 • Vol. 26 N.º 1 • Junio 2026